10/11/2009

Los países africanos acuden al Club de Madrid con la exigencia de tener más presencia en los organismos internacionales

El director general de Casa África saluda a Kofi Annan.

El director general de Casa África saluda a Kofi Annan.

A la reunión del Club de Madrid, que se desarrollará mañana y el viernes en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid para analizar los efectos de la crisis económica internacional en el mundo, asistirá un gran número de ex jefes de Estado o de gobierno africanos, como Sadiq Al-Mahdi (Sudán), Joaquim Chissano (Mozambique), John Kufuor (Ghana), Antonio Mascarenhas Monteiro (Cabo Verde), Festus Mogae (Botswana), Olesegun Obasanjo (Nigeria) o Caseem Uteem (Mauritania). El director general de Casa África, Ricardo Martínez Vázquez, y el secretario general de la institución, Luis Padilla, asistirán también a las jornadas.

Los ex mandatarios africanos pertenecientes al Club de Madrid acuden a la cita con la exigencia de que África debe tener una mayor presencia en los organismos internacionales para disponer de "una mayor capacidad estratégica para negociar sus propios intereses con socios externos, ya sean tradicionales o emergentes".

Ésta es una de las principales conclusiones que varios ex presidentes africanos, en un acto organizado por el Club de Madrid y Casa África, extrajeron el pasado 3 de noviembre en Accra (Ghana), en el marco de la reunión para analizar el impacto de la crisis económica internacional en el continente africano. Al acto asistieron ex presidentes como John Kufuor (Ghana), Benjamin Mkapa (Tanzania), Olesegun Obasanjo (Nigeria) o  Festus Mogae (Botswana), que coincidieron en afirmar que "África necesita socios, no meros donantes" y que "es necesario un cambio cuantitativo en la naturaleza del papel de África en la comunidad mundial".

"Es evidente la llamada a un nuevo paradigma que consista en instituciones multilaterales verdaderamente democráticas que otorguen al continente una capacidad de toma de decisiones fuerte y efectiva. Como región, África debería luchar por una representación mucho mayor y por ganar peso en las instituciones internacionales y en organismos como el G-20", señalan los miembros africanos del Club de Madrid. 

En la declaración final de la Mesa Redonda africana, afirmaron que la recesión económica global ha golpeado a África con particular dureza, "no sólo por el efecto directo del declive en el comercio, la inversión directa extranjera, los envíos de dinero y las ayudas, sino también como resultado de las medidas adoptadas por el mundo desarrollado como respuesta a la desaceleración". Ante este hecho, señalan que la responsabilidad de los actuales líderes africanos pasa por "articular, implementar y poner en marcha una estrategia apropiada para mitigar el impacto de la crisis", que suponga "prudencia en el plano económico, políticas de desarrollo consistentes y de un buen gobierno”.

La crisis internacional "ha complicado los retos de la seguridad alimentaria, la reducción de la pobreza, el acceso a los servicios públicos básicos, el cambio climático y la emigración, todos ellos potencialmente capaces de fomentar la guerra civil y menoscabar la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio", afirman en las conclusiones.

Por todo ello, los miembros africanos del Club de Madrid reclaman, entre otras cuestiones, la aplicación de medidas de buen gobierno y una mayor inversión en el capital humano africano, especialmente las mujeres y los jóvenes, para quienes piden "una oferta formativa más amplia y profunda que incluya una educación adecuada en todos los niveles así como formación profesional".

Los ex mandatarios entienden que hay que "volver a dar prioridad a la agricultura", algo que se consigue tanto a través de la inversión en tecnología e investigación como de "la reconsideración de medidas de protección y apoyo como los subsidios". En lo referente a los mercados, entienden que la estrategia de crecimiento africana ha estado demasiado orientada a los mercados globales, descuidando así los mercados locales y regionales. Por otro lado, consideran que los países deben hacer que su sector informal, que hasta ahora conforma el grueso de la actividad económica africana, gane en prominencia en el marco de la planificación económica africana, a través de la monetización de sus activos, los derechos sobre las tierras y otras propiedades, como mecanismo para brindar oportunidades a los pobres y ampliar las del sector formal.

Por último, las conclusiones apuntan a que África necesita convertirse "en un polo de atracción para inversores ofreciendo un entorno de negocios rico en oportunidades y rentabilidad. Esto puede lograrse mediante una reforma de la regulación, el refuerzo de la capacidad institucional y la redefinición de los criterios de elegibilidad de la UE y la OMC".

Además, consideran que las políticas regionales sobre fiscalidad y comercio deben ser más coherentes. Una coordinación más efectiva en organismos como la Unión Africana y las comunidades económicas regionales pueden estimular el crecimiento y el desarrollo: "las uniones aduaneras, los mercados comunes y las zonas de comercio libre, apoyadas por inversiones colectivas en la mejora de infraestructuras nacionales y regionales, permitirán a África hacer plenamente efectivo su enorme potencial", concluyen.

Descargar conclusiones (PDF)

 

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